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¿Jóvenes o recauchutadas? Los límites del bótox

Bonnie Tyler regresó. Fué a Eurovisión. Tiene 61 años pero podrían ser 215 ó tres siglos, hay ninots que parecen más naturales. Al margen de lo musical, que nadie le niega su arte a la galesa, su imagen actual es, como poco, inquietante. Un extraño cruce entre la nariz de Heather Locklear en su buenos años, la lozanía facial de Emma Bunton (a.k.a. la Baby Spice), las cejas en fuga ascendente al estilo Jocker y un cuello que deja mucho desear. “La veo con un mal hecho, lo que llamamos en acento circunflejo, labios recauchutados y unas manos envejecidas que restan credibilidad a su aspecto”, sentencia la Doctora Cristina Villanueva, directora de la Clínica de Medicina y Cirugía Estética (La Dra. Villanueva es una de las voces más fundadas en tratamientos antiedad en este país) “Proyecta una imagen incoherente entre la edad que parece tener su rostro y la de su escote”.

No es la única estrella que sucumbe en demasía a los encantos de la medicina y la cirugía estética con tal de retardar el paso del tiempo. Michelle Pfeiffer, Cybill Shepherd o Goldie Hawn también son de su cuerda. Tan reparadas que cuesta saber si son realmente ellas o una mala copia de algún mal museo de cera. Por no hablar de Nicole Kidman, posiblemente la peor embajadora del bótox capaz de tener rostro de estatuilla de Lladró antes de los 40. Y eso que ahora lo ha dejado y “ya puedo mover mi rostro”, confesaba recientemente al diario italiano La Repubblica.

No es de extrañar que con este plantel el que Gwyneth Paltrow reconozca en el Daily Mail a sus 40 años “no haber pasado por quirófano aunque sí ‘haberse quitado un par de años con el láser Thermage” provoque cierta sorpresa. Tanto más el que asegure “prefiero envejecer como las actrices francesas: cigarrillo, copa de vino y simplemente, disfrutar de la vida”. Debe de ser de las pocas. En Hollywood les va bañarse en la marmita de botox y aniquilar cualquier arruguita de expresión. Por pequeña que sea. Antes muerta (o inexpresiva) que arrugada. “Es cierto que llegas a una edad en la que o te operas o te conformas. Pero si se opta por lo primero hay que hacerlo con mesura, que haya una mejoría notable sin que se note que se ha tocado. Una mujer de sesenta no puede nunca aparentar ser una de veinte”, insiste la Dra. Villanueva.

 

Hay estrellas que sucumben a los encantos de la cirugía estética con tal de retardar el paso del tiempo: Michelle Pfeiffer, Goldie Hawn y Bonnie Tyler son una buena prueba de ello.

Y aquí entra la labor casi de psicólogos de los profesionales de la medicina y la cirugía estética. “Es trascendental explicar al paciente qué se puede y qué no se puede hacer. Y también cómo va a quedar inmediatamente después.

Por ejemplo, los autotransplantes de grasa para rellenar arrugas o crear volúmenes en pómulos dejan una hinchazón del rostro de entre uno y cuatro meses hasta que queda implantada la grasa definitivamente”, el Dr. Miguel Chamosa, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). “Durante ese tiempo la paciente tendrá el rostro más o menos deformado y ha de tenerlo en cuenta, por ejemplo, si lo hace para una boda o para una gira promocional. En un lipofilling facial solo sobreviven el 31,8% de las células grasas transplantadas, el resto morirá. De ahí esa hinchazón inicial que se estabiliza hacia el cuarto mes”.

Los peores, según relataba recientemente a RNE el Doctor Cristino Suárez, presidente del 48º Congreso de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, “son los que te vienen con una foto de otra persona. Yo puedo arreglar sobre un rostro pero no soy Dios. Yo no puedo crear una cara nueva para que un paciente se parezca a un actor. Cuando te piden eso en realidad hay un problema psicológico”. Claro que siempre habrá un cirujano que tire de bisturí o de botox con tal de complacer a la paciente y cobrar por el servicio. “Muchas son como las anoréxicas: con tal de no tener arrugas no son conscientes de que van a acabar deformes. En esos casos yo no las trato aunque siempre encontrarán a alguien que se lo haga”, señala la Dra. Villanueva. “Cada paciente a la que opero es una obra que yo firmo y prefiero negarme a firmar una obra que no será armónica. El ideal de la cirugía estética ha de ser el canon clásico, el equilibrio teniendo en cuenta además la etnia con la que trabajas. Los labios o la nariz caucásica no son como las mediterráneas. Si traspasas esos límites el resultado es valleinclanesco. Para ejemplo, Michael Jackson”, comenta Chamosa. “Una vez una paciente se me puso de rodillas suplicándome que le pusiera más labios cuando era imposible aumentarlos más porque ya estaba operada de la nariz y el resultado era antiestético. Me negué”, afirma orgulloso.

Al margen de los límites éticos, ¿existen límites médicos? “En el botox se recomienda no superar las dos aplicaciones al año. Y te encuentras a pacientes que se hacen la ronda por varios centros intentando engañarte diciéndote que se lo puso hace mucho cuando no es así”, señala Villanueva. “Y un lifting a los 70 que al reír no te marque ni una pata de gallo es grotesco. En cuanto a los implantes hay que tener en cuenta que los permanentes con el tiempo se desplazan porque la piel se descuelga. Hay médicos que para compensarlo aplican más relleno sobre el ya existente y el resultado son esos pómulos artificiales como de marioneta. Es preferible utilizar ácido hialurónico en la dosis adecuada. No es permanente pero confiere un aspecto más natural”.

En lo que la mayoría de los profesionales coinciden es en que es mejor prevenir con cosmética antiedad y tratamientos no invasivos como el botox o el hialurónico para reducir arrugas y mejorar la textura de la piel. “El botox no es malo. Muchas veces en la consulta una paciente se te niega en banda porque mira lo fatal que le queda a Fulanita. El problema es que la que lo lleva bien no se nota y la que lo promociona es aquella que ha abusado tanto que tiene cara de velocidad”, asegura Villanueva. Y, por supuesto, ponerse en manos de un profesional autorizado, ya que el intrusismo está a la orden del día y son éstos los más osados a la hora de hacer locuras.

Para ahorrarse imágenes como ésta, lo mejor es prevenir con cosmética antiedad y tratamientos no invasivos.

 

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