El Blog de Ydrasil

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Gastropéinate en Carnaval

Componer figuras de comida con tu pelo es una de las tendencias más absurdas y extravagantes de la historia. ¿Por qué no aprovecharla para disfrazarse la semana que viene?

Históricamente, la comida y el mundo capilar no han mantenido la mejor de las relaciones, tal como demuestran dichos como “camarero, hay un pelo en mi sopa” o “eres más basto que un bocata de pelos”. Sin embargo, el asco que nos produce pensar en masticar un bisoñé no impide que podamos llevar la manduca a nuestro peinado. No hablamos de hacerte rastas con mantequilla y mermelada, de reutilizar el aceite de freír croquetas como si fuera la espuma Giorgi de Bisbal o de comerte la cresta de David Muñoz, sino de componer bonitos estilismos en tu cabeza con la forma de alimentos.

Esta reflexión tan profunda, que a buen seguro habrá aportado mucho a vuestras vidas, la hice después de que Xavi Sorinas alertara sobre un fenómeno paranormal que había detectado en la Red: la moda de los gastropeinados. La tendencia llega impulsada por personas que un buen día decidieron emplear su cocorota en algo más útil que contener sus mermados cerebros, y la transformaron en una obra de arte andante esculpida a base de tinte, espuma y fijador. Confiando en que la creatividad de alguna de ellas os pueda servir de inspiración para los carnavales de la semana que viene, repasamos los casos más notables de la mano de varios expertos en peluquería.

El hombre hamburguesa


Si me vuelvo vegano me haré un falafel…

No sabemos si este joven lo hizo a propósito o es mera coincidencia, pero su paso por la pelu se saldó con este bonito efecto hamburguesa cruda. O quizá lo tenía más liso y le creció así, quién sabe. Lo importante es que mola: “Mantiene una relación en cuanto a color y forma”, comenta Óscar Gutiérrez, de la peluquería Tön Vangard en Barcelona. “El cabello afro ayuda a la similitud visual con la carne picada y la aportación de color en degradado termina la combinación perfecta para una buena BurguerHead XXL”.

Cosplay de tomate


La variedad ‘corazón de buey’ necesita más laca y paciencia…

Varios estudios científicos concluyen que si ves mucho anime y lees mucho manga puedes acabar con la cabeza como un tomate. Estos estudios científicos, que me he inventado en este momento, explican que una de cada 1.000 cosplays se tiñen el pelo de rojo y verde para disgusto de sus madres, que ya no saben si conviven con su hija o con un kumato. “Está logrado, pero es muy poco favorecedor”, critica Jordi2B, de La Pelu de Chueca. “A lo mejor para imagen de la fiesta de la tomatina…”.

Elegancia helada


Lámeme el moño…

Los gastropeinados no siempre son improvisaciones que te hace una amiga en casa para practicar en su curso CCC de peluquería. También existen creaciones más depuradas, como el helado que lleva esta señora en la cabeza. “Muy buen trabajo artístico”, sentencia Abel Maya, de La Pelu de Chueca. “Este sí que podría salir en una pasarela. Es como muy espectacular, pero quizá es difícil de llevar en el día a día”. Pues sí, a no ser que seas una de las componentes de los B-52’s, debe de resultar incómodo.

Piñea, piñea


¿Quién vive en una piña debajo del mar?…

No sé si por su colorido o porque su forma es relativamente fácil de imitar, la piña es el fruto del amor para los amantes de los peinados alimenticios. Vistos los dos modelos arriba expuestos, me atrevería a decir que se lleva bastante en los círculos más intelectuales del reguetón, y quizá incluso a insinuar algún uso libidinoso de la cresta que imita las hojas. Raül Cabello, de Tön Vangard, tiene una teoría más rebuscada: “Dice la historia que la piña era tan exótica y valiosa en la Europa del s.XIX, que muchos nobles y familia de abolengo adornaban sus casas con este fruto en forma de esculturas para mostrar su poderío, incluso algunos llevaban colgando piñas naturales en sus cinturones modo de joyas y otros directamente se las colocaban en la cabeza. El juego de barbería clásica fusionada con la creatividad extrema, el color y el detalle de la cresta, hacen de la piña el fruto del poder”. Aaaha.

Cultivo capilar


Las patatas las llevo en las orejas…

“Es un trabajo de peluquería africana”, explica Abel Maya antes de que salgamos corriendo ante la visión de una explotación agrícola en una cabeza humana. “Muy bien conseguidas las zanahorias, pero creo que las hojas tendrían que ser verdes para tener más similitud”. Yo me pregunto qué pudo empujar a esta chica a plantarse un campo de zanahorias, que no de nabos, en la nuca. ¿Impresionar a sus compañeros de clase? ¿Proclamar su veganismo? ¿Postularse como candidata al Congreso por Podemos en las próximas elecciones? Ojalá esto último.

Cuqui y makinera


La DGT estudia su homologación como casco de moto…

Os lo dije cienes y cienes de veces: lo de los cupcakes iba a acabar mal. Empiezas poniendo mondongos de mantequilla con colorante encima de las magdalenas y acabas como esta pobre chica, comprando whisky y Red Bull en un súper para irte a una rave con dos cuernos fosforescentes pegados en la chota. A pesar del teñido casero que luce esta Katy Perry de saldo, nuestros peluqueros comentaristas ponen en valor el esfuerzo que conlleva su montaje capilar. Se trata de un trabajo con mucho colorido, y un postizo ideal para una fiesta tailandesa de luna llena. Con el juego de la manga pastelera consigue estos dos moños tan bien puestos, y la técnica afro también está muy presente creando la base de papel de los famosos cupcakes.

Quiero ser una caja de Oreo


En el otro lado llevo unas campurrianas…

Por la papada y los mofletes, apostaría a que esta chica es una auténtica fans de las Oreo. Así que me parece coherente su determinación de dedicar medio cráneo a homenajear a la marca a la que es adicta. ¿Que con ese pelo no vas a ligar en tu vida porque pareces un paquete 3×2 de galletas? No pasa nada, lo importante es convertirte a ti misma en una obra de Warhol aunque vayas hecha un cuadro.

La eco-choni


Amy Winehouse también escondía cosas en su moño…

Dicen que la última moda en Inglaterra es salir a la calle con los rulos puestos. Personalmente, yo apuesto más por una versión borrachuza de esta tendencia, consistente en ponerte en el pelo todo lo que te vas bebiendo.

Nuestros peluqueros se dividen ante la visión de esta joven que la practica. Es importante reciclar y aprovecharlo todo: cualquier refresco puede servirte para hacerte unos buenos bucles. Y si además aportas color como este violeta intenso, el resultado puede ser muy chispeante. Los colores son muy bonitos y muy combinables, pero creo que quería copiar a Lady Gaga y no le salió muy bien a la pobre.

Dulce perdedor


Como llueva verás tú…

Ésta viene a ser la versión pobretona de todo lo visto anteriormente. No te da la imaginación para montar algo realmente loco en tu cabeza, decides colgarte unos caramelos de las trencitas y acaban riéndose de ti en el barrio por mamarracha.

Mujer encebollada


Un nuevo significado para el verbo “pelarse”…

Por no ser intencionado y a la vez obtener un resultado perfecto, mi gastropeinado favorito es el de esta chica, que quiso hacerse un corte bob sin darse cuenta de que mutaría a cebolla gigante. El color es muy bonito, tiene mucho estilo. Uno de los más posibles y comerciales. Ya sabéis, convertid vuestra cabellera en el ingrediente de un sofrito y triunfaréis.

Fuente: http://elcomidista.elpais.com/

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