El Blog de Ydrasil

Consejos para el dia a dia, el cuidado de la piel y tu salud.

Diez curiosidades sobre tratamientos de belleza en la historia.

La semana pasada fijamos nuestra atencion en la historia de la peluquería y esta lo hacemos con la historia de la estética. Seguro que esta lectura se os hará tan amena como a nosotros.

  • El perfume era central en la antigua civilización egipcia y fue utilizado con fines estéticos y médicos. El Kyphi, uno de los perfumes más famosos del antiguo Egipto, se fabricaba a partir de flores, miel, vino y frutas, también se preparaba como una bebida medicinal para los problemas pulmonares, intestinales y del hígado.
  • En la antigua Grecia, el pelo rubio era muy popular. No muchos griegos eran por nacimiento rubios; por lo cual tal color se consideraba hermoso porque era hasta cierto punto exótico. Las mujeres aclaraban su cabello con extractos de plantas o arsénico.
  • Durante la Edad Media la leche cuajada se aplicaba como una cura del acné, el jugo de pepino se usaba para eliminar las pecas, mientras que las ortigas hervidas eran para alisar la tez. Durante la misma época las mujeres se trataban las arrugas con la ayuda de ungüentos de cera y aceite de almendras, o grasa de cocodrilo.
  • En Japón, durante el Período Heian, la belleza de una mujer japonesa se juzgaba por la longitud de su pelo, ya que el ideal era una cabellera de medio metro más abajo de la cintura.

  • En Italia las mujeres del Renacimiento se pintaban los labios y las mejillas de rojo mezclando cochinillas (Dactylopius coccus), sándalo o cinabrio con cera o grasa. El proceso de aplicación era complejo, pero el color rojo duraba más de una semana, incluso si se lavaba la cara todos los días.
  • En España, durante el “Siglo de Oro” (siglos XVI y XVII), para conseguir un cutis de porcelana, las mujeres jóvenes comían arcilla, aunque a menudo ésto les causaba anemia o clorosis.
  • En el siglo XVIII, los miembros de la corte francesa, como María Antonieta, obsesionados por tener la piel de un alabastro impecable, se cubrían con gruesas capas de polvo blanco (hecho de blanco de plomo o talco de huesos pulverizados), combinado con cera, grasa de ballena o aceite vegetal para dar al maquillaje una consistencia grasa que se adhiriera a la piel.
  • Los lápices labiales eran considerados un elemento esencial para las enfermeras en las fuerzas armadas durante la Segunda Guerra Mundial, tanto para recordar a las mujeres que eran primero damas y en segundo lugar militares, y también a que podrían tener un efecto calmante sobre los soldados varones. (Aunque la mayoría de los expertos ahora dicen que los hombres se inquietan cuando una chica usa lápiz labial rojo.)
  • Un estudio de 1991 demostró que las mujeres políticas que se ayudan de los fotógrafos y los artistas del maquillaje de Hollywood tienen 30% más probabilidades de ganar las elecciones, simplemente por sólo arreglarse las cejas, usar ciertas blusas de colores, y el hecho de sonreír.

Mineral de Alumbre: un desodorante natural

Durante siglos, el mineral de alumbre (o piedra de alumbre) ha sido utilizado como desodorante para controlar el olor corporal, y también para evitar la irritación de la piel después del afeitado o la depilación, entre otras muchas aplicaciones. La carga iónica negativa de alumbre de potasio y su particular estructura molecular hace que no pueda ser absorbido por la piel, a diferencia de otros componentes de aluminio a veces utilizados como antitranspirantes por la industria de los desodorantes.

Es una sal mineral que deriva su nombre del latín “alumen” que significa amargo, debido a la característica de su gusto y sensación seca que deja.

El alumbre ya era conocido y usado por los romanos, pero será en la época medieval, cuando llegará a ser una materia de gran importancia económica. Esto va a atraer la atención sobre el alumbre de personajes como el Papa de Roma, la familia Medicci y algunos de los cortesanos más poderosos del Reino de España.

Plinius, escritor y naturalista romano, fue el primero en documentar el uso de “Alumen Romanum” en su libro “Naturalis Historia”. El griego Dioscórides describe también el mineral de alumbre en su extensa obra “De Materia Medica”.

Los romanos también lo utilizaban por sus cualidades cicatrizantes, bactericidas y medicamento; las mujeres marroquíes lo utilizaban para mantener sus senos y el estómago firme.

Cuando en 1445 las minas de Bizanzio cayeron en manos de los turcos, el mineral de alumbre se encareció extraordinariamente, y empezaron a buscarse nuevos yacimientos en Europa. Poco después, en 1462, se descubrieron las famosas minas de Tolfa, en la región italiana de Lazio, y durante cien años, el mineral de alumbre fue transportado por mar desde el puerto de Civitavecchia hasta los de Venecia, Génova, Marsella, Barcelona, e incluso a puertos del Mar del Norte.

La búsqueda de nuevos yacimientos de alumbre llevó en España al descubrimiento de las minas de Mazarrón y Lorca (Murcia) y las de Rodalquilar (Almería), entre otras.

El mineral de alumbre ha estado en el olvido popular durante un largo periodo de tiempo. Actualmente, ante la demanda de una cosmética lo más natural posible, el mineral de alumbre ha vuelto a reaparecer y a despertar el interés de los consumidores y de la industria cosmética.

Los antiguos egipcios recomendaban un baño aromático y, tras él, una aplicación de aceites perfumados en las axilas. Elaboraban productos especiales a base de limón y canela. A base de experimentación, los egipcios descubrieron que la eliminación del vello de las axilas disminuía considerablemente el olor corporal. Siglos más tarde, los científicos descubrirían el motivo: el pelo incrementa notablemente la zona superficial en la que las bacterias, en sí inodoras, viven, proliferan y se descomponen hasta producir malos olores.

Varios siglos después, a finales del siglo XIX, surgió el desodorante como producto de higiene personal gracias a una mezcla de sulfato de potasio y aluminio. Pero fue tras la segunda guerra mundial cuando su uso se generalizó prácticamente en todos los países occidentales. La marca Odorono fue la que lanzó al mercado el primer desodorante, que al principio se vendía sólo en las farmacias. La publicidad que promovía el nuevo producto mostraba a una bella joven huyendo de su galán al comprobar que el desodorante lo había abandonado. A partir de ese momento empieza a surgir una amplia gama de variedades de desodorantes: para las axilas, para los pies, para la higiene íntima, para el aliento, para el ambiente, para la ropa, para el cabello, contra el tabaco, etc.

Al ser una sal cristalina soluble en agua, podemos beneficiarnos de sus propiedades: desodorantes, antibacterianas, cicatrizantes, reafirmantes y antisépticas. Este mineral es usado cosméticamente con mucha frecuencia, aunque no le sacamos el mejor provecho por no conocerlo.

Los desodorantes convencionales dificultan el proceso natural de transpiración, controlando el sudor y ocultando el mal olor corporal con perfumes. Las sustancias químicas que utilizan este tipo de desodorantes reducen la transpiración, pero no eliminan las bacterias causantes del mal olor, y obstruyen los poros de la piel. Además, el clorhidrato de aluminio que incorporan los desodorantes convencionales puede resultar perjudicial para nuestra salud.

piedra-de-alumbre

El desodorante de piedra de alumbre no actúa enmascarando el olor corporal sino que lo previene dejando una fina capa de minerales sobre la piel que inhiben la formación de las bacterias que causa el olor corporal. Es un sulfato mineral natural que actúa muy bien como desodorante y cicatrizante y está especialmente indicado en pieles sensibles y/o personas alérgicas a otro tipo de desodorantes.

La auténtica piedra alumbre natural o alunita es la que está compuesta de Potassium-Alum K Al3 (OH)6 (SO4)2. Esta es la sal mineral tal y como se encuentra en la naturaleza. Se obtiene de una roca magmática, de origen volcánico, denominada Traquita Alunífera. Este cristal es el resultado de alteraciones de rocas ricas en feldespato potásico como la Traquita, que se suelen producir por medio de circulación de aguas ricas en sulfatos. Los cristales de alumbre, de forma natural, pueden tener variaciones en apariencia, color o textura, aunque todos mantienen sus propiedades.

Ventajas del mineral de alumbre:

• Es un buen desodorante, cicatrizante, reafirmante y antiséptico.
• Tiene un efecto bactericida natural, sin antitranspirantes, por consiguiente, evita la aparición del olor corporal.
• No obstruye los poros de la piel. Sólo permanece en la piel sin perjudicar la respiración natural de nuestro cuerpo.
• Posee propiedades astringentes, antiinflamatorias y antihemorrágicas por lo que se puede aplicar después de la depilación y afeitado.
• No contiene alcohol ni perfume.
• No contiene clorhidrato de aluminio ni circonio de aluminio.
• No contiene derivados del petróleo, disolventes ni químicos peligrosos.
• Indicado para pieles sensibles o con alergias.
• Efectivo a lo largo del día.
• Es de larga duración. Resulta económico.
• No deja manchas ni en la piel ni en la ropa.
• Es invisible en la piel.
• No es pegajoso.
• No contamina.

¿Hay dos clases de piedra de alumbre?

Sí, existe en el mercado una piedra de alumbre NATURAL y la piedra de alumbre a base de sales SINTÉTICAS. La piedra de alumbre de potasio es a base de sal de potasa extracto natural de salinas y de carreras. En cuanto a la piedra de alumbre de ammonium, es producida con sal de ammonium obtenido por síntesis. La piedra de alumbre natural se reconoce a su composición no a su apariencia.

La ley sobre los cosméticos exige que los fabricantes declaren los ingredientes sobre sus etiquetas. Pues el consumidor advierte puede fácilmente saber si el producto contiene del ammonium sin deber hacer un análisis químico costoso. Bajo la declaración de ingredientes, la piedra de alumbre natural es identificada como “POTASIO ALUM”. En cuanto a la piedra de alumbre a base de sales de ammonium sintéticas, debe ser declarada obligatoriamente como “AMMONIUM ALUM”. Todas nuestras piedras de alumbre están a base de potasa natural.

Recordad leer bien la etiqueta,  es importante distinguir ya que no es distinguible a simple vista, es que diga que tiene ALUMBRE DE POTASIO (POTASIUM ALUM) en su composición y NO ALUMBRE DE AMONIO (AMMONIUM ALUM) que es una forma sintética de éste compuesto utilizado en la industria cosmética.

¿Cómo usarlo?

Humedecer la piedra y frotarlo en la piel entre 10 a 20 segundos. En caso de estar como piedrecilla picada, verter en agua tibia y ocupar el líquido.

Si es primera vez que lo utilizas es muy probable que sientas que aumenta el olor, es natural ya que estás liberando las toxinas que quedan, probablemente demorará tu cuerpo alrededor de una semana en acostumbrarse, lo importante en ésta etapa de transición no dejar de usarlo. La efectividad dependerá de cada tipo de ph….es cosa de probar.

Cómo echarse la protección para no quemarse

Protegerse del sol no es suficiente si se hace de forma incorrecta. Repasamos los errores más frecuentes al aplicar el protector y cómo solucionarlos.

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30 protectores solares según tu destino

Sí, es cierto, en España nos protegemos del sol. De hecho, en estos últimos años nos hemos erigido como país pionero en la concienciación y prevención solar. Según la AEDV, el 86% de los españoles se protegen frente a exposiciones intensas al sol.

Pero… hecha la ley, hecha la trampa, no lo hacemos correctamente. Othman Bennis, director de La Roche-Posay España, afirma que “aún tenemos mucho por recorrer, especialmente en la protección diaria, ya que 7 de cada 10 mujeres no se protegen correctamente del sol”. Tres son los fallos que cometemos: no aplicar la cantidad adecuada de producto, no reaplicarlo y/o no elegir el fotoprotector adecuado. Porque, como asegura Bennis, “no todos son iguales”.

Empezando por el SPF (factor de protección solar por sus siglas en inglés). Tres letras (y un número) que indican el tiempo que el cosmético protege la piel contra los rayos ultravioletas, y cuya protección se puede medir, según indican los expertos de la Escuela de medicina y salud pública de la Universidad de Wisconsin, multiplicándolo por el tiempo, en minutos, que uno tarda en quemarse. Un ejemplo: si la piel se enrojece después de cinco minutos al sol sin ningún tipo de protección, un SPF 30 mantendría la dermis a salvo durante 150 minutos (el resultado de multiplicar el SPF por los minutos que tardamos en quemarnos: 30×5=150). Aún así, los expertos recomiendan reaplicar la crema cada dos horas como máximo, ya que hay otros factores, como el sudor o el roce con la toalla, que pueden disminuir su acción protectora

En cuanto la cantidad, la regla es sencilla: más es más. “Si la cantidad de producto no es suficiente, su acción fotoprotectora teórica (indicada por el factor de protección SPF) será sensiblemente menor”, explica la doctora Mª Dolores Sánchez-Aguilar, presidenta de la Sección Gallega de la AEDV. “La cantidad a aplicar es, teóricamente de dos miligramos por centímetro cuadrado”. Lo que, haciendo el cálculo, sale la cantidad de crema parecida al tamaño de una avellana para la cara y el escote (por separado), y una nuez para cada brazo y cada pierna, la espalda y el abdomen.

El modo de uso también influye. Hay que repartir el producto de forma uniforme sobre la piel limpia y seca y, al menos, media hora antes de exponerse a los rayos del sol. Lo cual incluye, además de tirarse como un lagarto sobre la toalla al borde de la piscina, “cuando, por ejemplo, se da un paseo o se está en una terraza”, comenta la doctora Natalia Ribé, especialista en medicina estética y directora del Institut Dra. Natalia Ribé. “Además, conviene reaplicarlo cada dos horas y después de cada baño”, puntúa.

Y para elegir la fórmula, las opciones se multiplican: versiones en aceite, crema, leche o espuma; fórmulas untuosas o sprays ligeros; versiones con color o salpicadas con pequeñas partículas doradas… ¿Una buena idea? Elegir según nuestro destino.

Fuente: http://smoda.elpais.com