El Blog de Ydrasil

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Las cinco claves del desayuno perfecto

Más activo, más alegre y más delgado. Los beneficios de comenzar el día con un desayuno completo han sido alabados por nutricionistas y demás doctores, deportistas y hasta jefes de trabajo. Deje de remolonear y empiece la semana con el mejor de los planes. Le contamos cómo.

Las cinco claves del desayuno perfecto
  1. Anímese a salir de la cama diez minutos antes. Le dará tiempo a preparar algo más rico y apetecible, evitará las prisas, engullir en vez de masticar y empezar el día con malestar de estómago.
  2. El desayuno de un adulto debe incluir alrededor del 25% de las calorías de la ingesta diaria y ha de estar compuesto de hidratos de carbono (60%), proteínas (15%) y grasas (25%).
  3. Incluya las proteínas en forma de lácteos (un reconfortante café con leche o yogur), jamón o huevo. Unas buenas tostadas, cereales o galletas aportarán los hidratos de carbono. Y añada las grasas en forma de aceite de oliva, mantequilla o alguna mermelada.
  4. No se olvide de la fruta. ¿A quién no le gusta empezar la rutina con un zumo de naranja recién exprimido? Aporta hidratos de carbono, vitaminas, minerales y fibra. Le recomendamos que lo tome en primer lugar, en ayunas.
  5. Existen estudios que afirman que un buen desayuno evita los deseos durante el día de tomar alimentos grasos, por lo que reduce el riesgo de los excesos y, con ello, previene el sobrepeso y la obesidad.

Animo y feliz día.

Huevos fritos con patata y sobrasada

No creo que haya persona en el mundo (al menos en este país), a la que no le guste un buen plato de papas con huevos y chorizo (y si le ponemos pimientos verdes fritos, yo me puedo morir de gusto). Pues bien, hemos convertido un clásico de la comida rápida española en una tapa para presentar en ocasiones muy especiales. ¡Os sacarán a hombros!

“La importancia de los huevos en la cocina es extraordinaria, pues no sólo se componen con ellos platos exquisitos y casi insustituibles como entrada en toda clase de almuerzos, sino que como auxiliares de otros platos, juegan un gran papel, aparte del importantísimo que les está reservado en la confitería y reposteria, en dónde apenas se hace nada en que no intervengan como protagonistas o partes principales del manjar.

De ellos se echa mano para adicionarles a los caldos, en rebozados, para espesar guisos como la pepitoria, las yemas de huevo juegan importante papel en multitud de salsas como la mayonesa, la tártara, la holandesa, el salpicón y otras muchas mas.

Son igualmente utilizables y necesarios tanto en la cocina inglesa como en la italiana y lo mismo en la moderna francesa que en la antigua española. Tienen la ventaja de ser universalmente conocidos y abundan en todas partes. Esta universalidad, que no tiene ninguna otra vianda, hace que su condimentación sea tambien universalmente conocida.

Un par de huevos los fríe lo mismo la blasonada dama, que el inteligente abogado, que el ilustrado doctor en medicina, que el portero, que el cochero de punto, que el aguador, que el mozo de cuerda. Es casi inocente gastar espacio y tiempo en formular un plato, cuya confección está al alcance de todos los ciudadanos.

No obstante, de freír bien a freír mal un huevo, hay la diferencia de comerlo a no poderlo comer. Por eso es necesario que nos paremos un poco y demos una fórmula, no para freirlos, sino para freirlos bien. Basta para ésto, poner en una sartén al fuego una gran cantidad de aceite ( manteca en el original) y hacer que se caliente hasta que desprenda humo, en éste momento debe echarse el huevo, roto de antemano en un pocillo, procurando que caiga en la sartén en el centro y desde la menor altura posible.

Se echa la grasa por encima dos o tres veces con la pala y cuando se ve el huevo dorado por abajo, se toma con la misma pala y se coloca en el plato.”

Fragmento  de texto extraido del libro “La cocina práctica” de M. Puga, famoso por el nombre de Picadillo y que fué publicado en 1910.

Y despues de un poco de historia, nos preparamos y… manos a la obra.

Ingredientes

  • 1 patata grande,
  • 4 huevos de codorniz
  • sobrasada
  • sal
  • aceite de oliva.

Elaboración

Pelamos la patata, la cortamos en rectángulos y los freímos en aceite de oliva hasta que queden crujientes y tiernos. Por otro lado freímos los huevos y sazonamos. Colocamos una cucharada de sobrasada pequeña encima de la patata y coronamos con el huevo frito.

Creo que es la receta mas fácil, sencilla y rica que conocemos. Que aproveche.

 

Bacalao a la Vizcaína

Si hay una receta clásica y representativa de la cocina tradicional vasca es el bacalao a la vizcaína. Y salsas vizcaínas hay tantas como cocineros sobre la faz de la tierra, pero la receta tradicional es la base de todas las demás y es insuperable. La salsa vizcaína clásica únicamente lleva cebolla y carne de pimiento choricero, y bajo ningún concepto debe llevar tomate.

Ingredientes:

  • 4 tajadas de lomo de bacalao desalado de entre 300 y 350 gr.
  • 3 cebollas moradas (1 kg.)
  • 1 puerro
  • 2 dientes de ajo
  • 10 pimientos choriceros
  • 1 hueso de jamón
  • 1 punta de jamón
  • 1 litro de fondo de pescado
  • sal
  • 1 copa de txakoli
  • 5 rebanadas de pan (duro) de masa madre

Preparación: Comenzamos nuestro bacalao a la vizcaína elaborando la salsa,

  1. Picamos la cebolla morada en juliana y cubrimos el fondo de una cazuela con aceite de oliva virgen extra (utilizad el aceite justo para cubrir el fondo de la cazuela, porque el exceso de aceite acabará en la salsa y eso no nos interesa).
  2. Picamos un puerro y dos dientes de ajo y los añadimos a la cazuela junto con una punta y un hueso de jamón y unos pellizcos de sal y dejamos que se cocine la cebolla a fuego lento, tiene que sudar hasta casi convertirse en mermelada, hay que remover con bastante frecuencia, no descuideis la cazuela.
  3. Lavamos los pimientos choriceros, los abrimos y les quitamos el rabo y las semillas. Los dejamos en remojo en una cazuela con agua fría, que pondremos en el fuego hasta que rompa a hervir, momento en el que tiraremos el agua y pondremos agua fría de nuevo, este proceso lo repetiremos dos veces más.
  4. Una vez hidratados nuestros pimientos choriceros, sacamos toda la carne con ayuda de una puntilla y desechamos la piel. Reservamos la carne para usarla más adelante.
  5. Unas cuatro horas después de haber empezado a pochar las cebollas moradas, cuando se conviertan en una mermelada de cebolla, troceamos las rebanadas de pan duro de masa madre y  añadimos los trozos de pan a la cazuela para que ayuden a ligar la salsa.
  6. Mojamos el fondo de la cazuela con una copa de txakoli y removemos para que el pan chupe el liquido, esperamos a que el alcohol se evapore y rehogamos un par de minutos.
  7. Una vez entregado el pan al guiso, añadimos la carne de pimiento choricero que habíamos reservado, removemos bien para que se integre con el pan y la mermelada de cebolla morada.
  8. Mojamos la cebolla morada, el pan y los pimientos choriceros con el fondo de pescado (cabezas de pescado, huesos de rape y algún trozo de pescado, con cebolla y puerro) que previamente hemos calentado y removemos bien.
  9. Dejamos que reduzca el líquido y los ingredientes cojan sabor, entre 20 y 30 minutos a fuego bajo (3/6) removiendo con frecuencia para evitar que se agarre al fondo.
  10. Pasamos la salsa por el pasapuré para triturar todos los ingredientes (no se os ocurra usar la batidora), y posteriormente pasamos por el chino para que quede aún más fina.
  11. Dejamos unos pocos minutos a fuego medio para que reduzca un poco y el sabor quede más concentrado, probamos y rectificamos de sal si fuese preciso.
  12. Troceamos las tajadas de lomo de bacalao por la mitad y las colocamos con la piel hacia arriba, dejemos que se cocine a fuego bajo (2/4) con el calor que tiene la salsa, en pocos minutos estará listo, No lo mantengais mucho al fuego porque se abrirán las lascas del bacalao, debe quedar cocinado pero jugoso y brillante.

La clave de esta raceta:

  • Utilizar un buen bacalao, de primera calidad el de Baskcod
  • Tener buena materia prima para elaborar la salsa, yo tenía la mejor posible: cebolla morada de Zalla y pimientos choriceros de Gernika.
  • Mucho cariño y paciencia porque es un plato que lleva tiempo, pero el resultado merece la pena.
  • No utilices mucho aceite para pochar las cebollas porque ese exceso de aceite terminará en la salsa y perjudicará al sabor.
  • No uses la batidora o te cargarás el color de la salsa.